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Lanzarote, Octubre de 2008
Cuba está arrasada, la población sufre todas las carencias, incluida
la falta de alimentos. No parece que la solidaridad internacional, tan
rápida en situaciones de catástrofe en otros países, se
haya movilizado de manera satisfactoria en el caso de Cuba, asolada por
dos terribles huracanes en el breve espacio de una semana. Estados
Unidos anunció que contribuiría con cien mil dólares de ayuda para la
recuperación, gesto de una generosidad extraordinaria si pensamos que
ése es el precio de un automóvil de lujo en la patria del tío Sam.
Sorprendentemente, Obama, en quien se depositan tantas esperanzas de
cambio, ya sean locales como globales, declaró que el bloqueo económico
a Cuba deberá continuar, lo que, en las actuales circunstancias, no
parece ser el mejor mensaje para un país arruinado, consus
estructuras materiales destruidas, un pueblo prácticamente privado de
casi todo aquello que es condición básica de vida. La nueva
administración de Estados Unidos debería reconsiderar este bloqueo y
establecer relaciones de vecindad.
Es necesario, es urgente auxiliar a Cuba.
Otras veces nos
manifestamos cuando se multiplicaban operaciones de acoso y derribo
contra la patria de Martí. Ahora han sido los huracanes. Ayudemos a
Cuba a salir del desastre, ayudemos al pueblo cubano, ese mismo que en
el pasado y en presente fue y sigue siendo un ejemplo de solidaridad
activa en el concierto internacional. Con independencia de sombras y
desvíos, de opiniones encontradas, de divergencias de fondo y de forma,
le debemos mucho a Cuba.
Paguemos ahora esa deuda, ayudemos a Cuba.
José Saramago Santiago Carrillo Gregorio Peces Barba Federico Mayor Zaragoza Pasqual Maragall
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